Y tocará aprender a no amarte, a abrir de un tirón el corazón para cerrarlo muy bien para ti… Es injusto pero lo es más alimentar la esperanza, tu derrota no me merece, tu falta de fe en ti mismo me desarma, no me queda más por hacer, moviste la última ficha derrotado. “No fui capaz”, eso dijiste, para mi simplemente no quisiste, el miedo fue más grande y de cobardes no está hecho el amor, sino de fieras hambrientas de vivir que miran altivos hacia adelante, son esos locos dispuestos a vencer lo que venga, tu prefieres retirar la marcha, renunciaste. Estoy de acuerdo, es necesario nuevos caminos, un nuevo discurso de vida apremia, el mío lo tengo claro, lo estoy escribiendo, me asusta sí, pero más me aterra ser portadora de un montón de sustos sin dar la pelea.
Aseguraste que nunca había amado verdaderamente, que aún no había ocurrido ese momento en mi vida, que mi incapacidad para entender cómo abandonar tus latidos del pasado te daban esa idea… Es probable, mí encuentro con el amor es nuevo, o quizá es una forma diferente de vivirlo. Creo que el corazón tiene una increíble capacidad de reiniciarse, no abandona su fuerza, no renuncia al riesgo, no cierra la puerta para sanarse, vuelve a caminar ansioso, respira los nuevos aires, abraza la luz infinita de los deseos, suelta como un volcán sus miedos y ama, lo hace profundamente. Sin duda, hay quienes eligen el otro camino.
“Cuenta la leyenda que si le susurras a una mariposa tus deseos, ella volará para hacértelos realidad; como no emite ningún sonido no los revelará a nadie más, salvo al Espíritu del Cielo”.
Hola tú, bella mariposa, hablamos ? Tengo un deseo para ti.
-oh, Volviste!, Escucho ansiosa
«El hombre del que te enamoraste» Cuándo me soltó esa frase hace algunos días en medio de una conversación que tuvimos, se me detuvo por segundos el corazón, respiré profundo para no quedarme totalmente paralizada y de inmediato pasó por mi cabeza como una película rápida tantas cosas que viví con ese hombre que sí, me enamoró. Lastimosamente me quedé callada y no las dije, preferí continuar la conversación con un rápido argumento para no distraerme ante semejante estallido en mi pecho que ocasionó semejante sentencia al otro lado del teléfono…
Me arrepiento profundamente de no haberlo hecho, de no compartir mis pensamientos voraces de ese minuto eterno, estoy segura que nos hubiera regalado muchas risas en ese momento, recordando tantas cosas de ese «hombre que me enamoró».
Encontró ese punto perfecto para destruir la enorme coraza, taladró hasta ese lugar impenetrable en el que yo me había escondido. Ese hombre lo logró, llegó, entró y armó un estrupicio enorme en mí, desarmó mi plan, me desbarató todo y me hizo desistir de mi propósito logrando enfocar toda mi atención en conocerlo……
Muy a pesar de las circunstancias bastante complicadas que nos rodeaba, lo hicimos, nos conocimos como el mejor de los descubrimientos y yo lo encontré, un regalo sin imaginarlo, él para mí cuando parecía imposible.
Ese hombre tocó la fibra más fina que hay aquí adentro, no sabes cuánto lo disfrutaba, cada cosa, cada sorpresa que me daba cuando aparecía inexplicablemente; bastaba cruzar miradas para que estallara fuego y del que quema fuerte, eran llamas reales. Llegó con pie firme robando territorio, enseñando su naturaleza más humana, dejando muy claro su forma de razonar ante la vida, un poco rara sí pero fascinante y eso, eso me encantó y me llevó al enamoramiento más increíble que he vivido, lo puedes imaginar? …cómo no enamorarme de él?, pero momento! me he alargado en prosa!, perdona, no te he dicho cuál es mi deseo, pues bien, es ese precisamente:
Que ese hombre del que me enamoré no olvide lo grande que fue en mi vida, todo lo que hizo por mí, porque me salvó, sí, me devolvió las ganas de creer, de sentir, de vivirlo, abrigué una oportunidad en mi corazón de amar y hacerlo de forma autentica, real y lo tuve, lo tuve para mí, profundamente….
Mi querida mariposa guarda mi deseo, vuela muy alto y ayudame a cumplirlo, encuéntralo, susuraselo al oído, cuándo lo veas de frente y lo conozcas, no te culpo si te enamoras.
Somos parqueadero de temblores, se conocen pero no paran de intimidar, ¿cómo cerrarles la puerta? Hay que fabricar un enorme letrero que los haga asustar….
¿La frase indicada cual sería?, ¿no puedes entrar?, a lo mejor no necesita título, es mejor irse de ahí y andar….
Protesto por sentir miedo, no me siento cobarde pero si puedo temblar, mis ganas de liberarme van más allá…
Escapo y me doy una ducha antes de vomitar, las manos se me entumecen quizá voy a volar.
Los pasos son cortos y frágiles como si fuera a explotar pero soy yo más fuerte que las ganas de renunciar.
He aprendido que esas fuerzas no me pertenecen, vienen de algún lugar, es la misericordia divina que no me permite flaquear.
Me recoge del piso, me revuelco sin piedad, se me arruga el vestido y me tengo que volver a maquillar, he llorado como un volcán que no aguanta las ganas de estallar, pero logro levantarme con las piernas rotas pero con el alma remendá…
Pido clemencia porque duele mucho y mi alma rota necesita sanar, serán bocados de aire nuevo que me abordan para permitirme respirar, sobrevivo pero no completa hay mucho que trabajar, me siento agotada pero no de mirar.
Todo lo que he provocado sin pensar, que no es tan grande la tristeza si se quiere levantar, a un cuerpo dolido pero lleno de más fuerza para aguantar.
Quizá otro golpe pero ya no igual porque lo vamos a olvidar.
Me pregunto si realmente detienes tus pensamientos o los dejas seguir su camino hasta el almacén de tus verdades. Soy curiosa y me encanta la pregunta, arma poderosa para salir del vacío en el que siempre me dejas cuando corres. Pero ni eso puedo usar, no es una opción para ti, cierras la puerta y no hay nada que pueda invadir tu huida, es tuya y yo sobro, me devuelvo a mi lugar de incertidumbre pasmada, sin aliento. Esta lucha no es de perseverantes, es de ojos trasnochados y ausentes, quieren sonreír, pero tú no has querido acompañarme, el miedo te secuestra, te envuelve en sabanas interminables, te asfixian, te revuelcan con ayuda de tu mismo ego. Siempre he sido admiradora de tu fuerza, tu entereza, pero esta lucha te esta ganando, me resisto a aceptarlo, duele pasar la página y soltarte, me cuestiono si esa es la prueba del verdadero amor. Entiendo que el mío está primero y lo asumo así, pero y ¿qué pasará con todo?, con aquello que solo los dos sabemos, ¿no vale mucho?, ¿quedará extinto?, ¿debo resignarme? ¿Por qué no lo entiendo?, que más debo ver… Quizá mi terquedad me cobrará hasta lo que no tengo, quedaré en deuda con la vida por no ser yo la que salga corriendo, no tengo una explicación razonable, no existe, soy una más a quien el corazón le habla.
Sentir cuando el alma se te rompe, que se desbarata a pedacitos, que cada gota de sangre de tu cuerpo se congela por la incertidumbre y la agonía por no entender lo que está pasándote, duele bastante.
¿A qué hora sucedió? te preguntas una y otra vez, tu cabeza no puede detenerse, hace una búsqueda acelerada de respuestas, todo pasa por tu mente intentando hallar calma pero cada segundo que avanza es insoportable, cruel, avasallante, desgarrador.
La tristeza te confunde, te atrapa, te deja sin respiración, mata tu tranquilidad, duerme cada sensación del cuerpo, arrasa con los pensamientos lógicos, racionales, se embrutece la cabeza, los pies, las manos, todo lo que tienes de cuerpo, momento y desespero se unen contra ti, contra la paz, contra tu respiración.
Mente en blanco, en negro y en todos los colores, pensamientos vacíos y llenos se revuelven y te amenazan con hacer explosión, no quieres derrumbarte, tienes motivos para no hacerlo, tu fortaleza natural te lo prohíbe, pero luchas, luchas con la calma, viene hacia ti pero te saboteas tú misma, quieres vomitar el corazón, no lo quieres más en tu cuerpo, deseas alas o mejor un boleto de avión que aparezca en tu gaveta escondido para emergencias, mejor que sea de una nave espacial, quieres salir de orbita y que sea pronto.
Las paredes se empiezan a burlar de ti, te ven diminuta, quieren apachurrarte, le diste el chance de verte sufrir, son implacables, quieren destruirte o castigarte por ser tan frágil, no entienden tu dolor, te amenazan, solo eres tú y ellas, han crecido como gigantes, se revelan ante ti, no aceptan tu tristeza, quieren eliminarte sin la oportunidad de darte la mano.
Haces una pausa en medio de tanta confusión, en ese momento miras a un punto muerto en el vacío, entra una luz y se posa en tu rostro, quiere iluminar algo en ti, insiste, te abraza, te estrecha y te calienta.
El ardor del pecho comienza a ceder, no sabes si es por el miedo o la ayuda inesperada, lo combates pero la luz es más insistente, ya no te molesta, intenta ser amiga, te vuelve a calentar y te susurra al oído:
– “Tranquila aquí estoy”, no estás sola yo vine por ti, tu sufrimiento me despertó, salí corriendo a encontrarte, te busqué por muchas partes y logré hallarte, eres muy pequeña pero con un corazón enorme, por eso te duele tanto, porque lo has entregado por completo, sufres una inmensa pena y quieres irte a volar, escapar es tu única ocurrencia, abandonar tu cuerpo y convertirte en un alma sola y triste, pero ¿sabes mi amiga?, mientras tu lloras yo estoy secando tus lagrimas una a una, entiendo tu pena y la siento mía también, sé lo que vives, todo lo que ha arrugado tu existencia en este momento, por eso vine y traigo noticias:
Quiero contarte que traigo un regalo que es solo tuyo, lo fabricaron con toda la ilusión, le pusieron toda la voluntad para que quedará hermoso, reluciente, fuerte, poderoso, único, porque es solo para ti, mi obsequio es más grande del que puedes imaginar, vale todo el oro de los cielos, está nuevo y quiero que lo estrenes pronto, espero que te guste, seguro que sí, está diseñado cuidadosamente, ha sido pulido con fina delicadeza y maestría, su creador es mágico y vela por ti, le entristece tu tristeza pero no te olvida, te sustenta.
¿Quieres saber cuál es el regalo?
Aquí lo tienes delante de ti, en esta misma habitación que te acongoja la que ha presenciado tu llanto, aquí mismo debo entregártelo.
Ábrelo está en esa caja sellada, no te preocupes será fácil, aún te quedan fuerzas para hacerlo, adelante, camina segura, yo estoy aquí para respaldarte, no pasará nada, te lo garantizo, apresúrate me encantaría ver tu cara de asombro.
¿Lo sientes? suena fuerte. Es tu nuevo corazón, sano y maravilloso, mucho más que el que tenías, es tuyo, tu regalo preciado, robusto, curado, listo para entrar en ese cuerpo abatido para recomponerte.
Te advierto, viene con mucha fuerza, debes prepararte, pero no me afano, tu cuerpo podrá con él, serán amigos entrañables, vivirán juntos cosas extraordinarias, lo sentirás latir cada segundo de tu nueva vida, lo escucharas cuando lo consideres ya más cauta, más adulta, más tranquila.
No te afanes por el corazón que perdiste, él está gastado, sus mejores fibras fueron pegadas en este, se salvaron.
¿Estás feliz?
Vístete con él, es tuyo, te verás muy hermosa.
Mírame y escucha:
No has perdido nada realmente, solo malos momentos, pero todos ellos quedaron en el pasado, murieron con tu tristeza, ahora comienza una vida nueva.
Las mariposas esperan por ti, tendrán un linda fiesta, regresó la mujer guerrera, la que el creador de tu nuevo corazón envío a este mundo a ser “maestra”, porque lo eres, eres portadora de un don especial, el de amar, esa eres tú incondicional y autentica.
Este es tu rescate, sí, te has equivocado y muchos han sido tus errores, pero tiene más valor tu naturaleza, así que te queremos viva, fuerte, poderosa.
No temas, estaremos vigilantes, cuando quieras de mi ayuda ahí estaré, solo miras al cielo y encontrarás de nuevo la luz y vendré de inmediato a abrazarte.
Sólo debes prometerme una cosa, no dejes de amar, nunca cierres las puertas de ese corazón que espera sentir de nuevo, enséñale a que tenga cuidado pero vive, que vuelva a correr toda esa fuerza por sus venas.
Entrega lo mejor de ti, no dejes de soñar, puedes llegar a transformar vidas, solo el amor lo logra, el tuyo es fantástico, no lo niegues a nadie, no recuerdes el dolor, ya fue enterrado, el creador de tu nuevo corazón te acompañará siempre, apóyate en él, no pierdas tu fe, él te indicará el camino bueno sin piedras para ti, ¿puedes prometerlo?,
Hoy eres la dueña de un hermoso regalo, ama, ama a tu nuevo corazón, es para ti, te lo ganaste.
Suena el teléfono desesperado, en la pantalla táctil veo el nombre de mi amiga y de inmediato imagino su cara con expresión de ruego para que le conteste, yo me encuentro en medio de una de esas reuniones kilométricas de trabajo que sin duda me permití interrumpir porque el motivo lo ameritaba.
Su “Aló”, el más agradecido al escuchar mi voz. La ansiedad haciendo su trabajo.
Tal y como lo imaginé, necesitábamos hablar.
Vas por la vida no solo viviendo la tuya sino entrelazando tus experiencias a través de lo que viven y sienten aquellos seres humanos con los que te une una amistad, algunas pasiones e historias entrañables.
Se trata de una urgencia sentimental, es inevitable, corres despavorida a responder la llamada y te sumerges hasta el tuétano como si fueras tú la protagonista de su novela.
Arrancas con el interrogatorio, muchas preguntas disparadas con intervalos diminutos que la dejan agobiada, ella sabe que tiene que ser lo más fiel posible a lo sucedido en la narración de los hechos para poder dar tu diagnóstico improvisado. En ese momento te ganas un título ad honorem inmerecido.
Acababa de verse con él, su novio y nuestro gran desafío al momento de entender cómo piensan los hombres de 60 años.
Así es, tiene 20 más que los de ella, se conocieron, se enamoraron y ahí van, aterrados.
Cuantas cosas le pasan a un hombre en 21.900 días de vida?
Demasiadas, las suficientes para suponer que su percepción es totalmente distinta a la tuya.
No tengo idea si a esa edad se siente, se piensa, se razona diferente o más evolucionado; si existe una condición humana específica para cada etapa de la vida, asumo que sí, algo distinto tendrán que concluir o será que también sufren de impulsos hormonales para pensar ?
Lo que sí está claro es que nadie escapa a los enredos del corazón, gracias a esos líos todos nos enfrentamos a los misterios incomprendidos del amor.
Qué más da si te equivocas o aciertas intentando deducir como ellos, hombres son hombres y si tienen muchos o menos años, con algo salen.
Te superen o no tus propios años, algo sí tienes que hacer frente a un hombre con varios calendarios: pararte firme!, no porque sus canas te obliguen a entrar a un desafío intelectual que al fin al cabo terminará en una batalla inútil, sino porque hay bastante que aprender.
Disfrutarlo en vez de descifrarlo, absorber esa fuente de sabiduría de la vida y el mismo amor será el mejor plan, pero sobre todas las cosas, comportarse a la altura de quien te dobla en días vividos, malos o buenos ha vivido más que tú, entiende un poco más la encrucijada de los sentimientos, por simple matemática se ha angustiado más que tú, se ha equivocado más veces, ha reculado en más ocasiones, ha reído y ha sufrido tantas más que tú misma. Ha sentido más.
Si lo ha entregado, expresado o guardado eso es otra cosa, pero la cantidad de información que almacena en su disco duro en cuestiones sentimentales siempre te superará.
Por eso amiga mía, aunque no funjo como psicoanalista en mis ocupaciones profesionales, quizá en mi ignorancia me atrevo a decirte que de nada vale hallar el eslabón perdido para ganar esta partida al entendimiento sobre los hombres maduros, con enamorarte de uno es suficiente, eso sí que tiene mucha tela de dónde cortar.
¿Cómo lo asumes?, es complicado sí, pero hasta donde sé, la casilla que dice “edad”, no la viste y pasaste de largo cuando lo conociste. Sin prevenciones seguiste adelante, así que avanza.
Va en ti si tener un pensamiento sano frente a cada cosa que proponga, si existe el amor entre ustedes aun saltándose los parámetros y rigores de esta sociedad en cuanto a la edad “ideal” del hombre permitido a tu lado, considero atrevidamente querida amiga, que tienes una buena tarea por delante, disfrutarlo y aprender.
Pero hacerlo con la mejor intención por lo diferente que llega a tus días, porque cuando se quiere no hay cabida para el daño voluntario, como él cualquiera podría lastimarte pero de eso no se trata, ni de pensar desde el temor sino desde la apertura, tener cuidado sí, pero no con agresión sino con la confianza de entender o descubrir que fue lo que te atrajo de ese “viejito”, ese día entenderás si encontraste a un hombre o a un papá.