Dulce Valiente

Somos parqueadero de temblores, se conocen pero no paran de intimidar, ¿cómo cerrarles la puerta? Hay que fabricar un enorme letrero que los haga asustar….

¿La frase indicada cual sería?, ¿no puedes entrar?, a lo mejor no necesita título, es mejor irse de ahí y andar….

Protesto por sentir miedo, no me siento cobarde pero si puedo temblar, mis ganas de liberarme van más allá…

Escapo y me doy una ducha antes de vomitar, las manos se me entumecen quizá voy a volar.

Los pasos son cortos y frágiles como si fuera a explotar pero soy yo más fuerte que las ganas de renunciar.

He aprendido que esas fuerzas no me pertenecen, vienen de algún lugar, es  la misericordia divina que no me permite flaquear.

 Me recoge del piso, me revuelco sin piedad, se me arruga el vestido y me tengo que volver a maquillar, he llorado como un volcán que no aguanta las ganas de estallar, pero logro levantarme con las piernas rotas pero con el alma remendá…

Pido clemencia porque duele mucho y mi alma rota necesita sanar, serán bocados de aire nuevo que me abordan para permitirme respirar, sobrevivo pero no completa hay mucho que trabajar, me siento agotada pero no de mirar.

Todo lo que he provocado sin pensar, que no es tan grande la tristeza si se quiere levantar, a un cuerpo dolido pero lleno de más fuerza para aguantar.

Quizá otro golpe pero ya no igual porque lo vamos a olvidar.  

Publicado por Shisan

Apasionada por las letras, una conversación retadora, la música entrañable, los lugares inspiradores, una cocina atrevida, la alegría y al amor de Dios

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar