Con el de 60

Suena el teléfono desesperado, en la pantalla táctil veo el nombre de mi amiga y de inmediato imagino su cara con expresión de ruego para que le conteste, yo me encuentro en medio de una de esas reuniones kilométricas de trabajo que sin duda me permití interrumpir porque el motivo lo ameritaba.

Su “Aló”, el más agradecido al escuchar mi voz. La ansiedad haciendo su trabajo.

Tal y como lo imaginé, necesitábamos hablar.

Vas por la vida no solo viviendo la tuya sino entrelazando tus experiencias a través de lo que viven y sienten aquellos seres humanos con los que te une una amistad, algunas pasiones e historias entrañables.

Se trata de una urgencia sentimental, es inevitable, corres despavorida a responder la llamada y te sumerges hasta el tuétano como si fueras tú la protagonista de su novela.

Arrancas con el interrogatorio, muchas preguntas disparadas con intervalos diminutos que la dejan agobiada, ella sabe que tiene que ser lo más fiel posible a lo sucedido en la narración de los hechos para poder dar tu diagnóstico improvisado. En ese momento te ganas un título ad honorem inmerecido.

Acababa de verse con él, su novio y nuestro gran desafío al momento de entender cómo piensan los hombres de 60 años.

Así es, tiene 20 más que los de ella, se conocieron, se enamoraron y ahí van, aterrados.

Cuantas cosas le pasan a un hombre en 21.900 días de vida?

Demasiadas, las suficientes para suponer que su percepción es totalmente distinta a la tuya.

No tengo idea si a esa edad se siente, se piensa, se razona diferente o más evolucionado; si existe una condición humana específica para cada etapa de la vida, asumo que sí, algo distinto tendrán que concluir o será que también sufren de impulsos hormonales para pensar ?

Lo que sí está claro es que nadie escapa a los enredos del corazón, gracias a esos líos todos nos enfrentamos a los misterios incomprendidos del amor.

Qué más da si te equivocas o aciertas intentando deducir como ellos, hombres son hombres y si tienen muchos o menos años, con algo salen.

Te superen o no tus propios años, algo sí tienes que hacer frente a un hombre con varios calendarios: pararte firme!, no porque sus canas te obliguen a entrar a un desafío intelectual que al fin al cabo terminará en una batalla inútil, sino porque hay bastante que aprender.

Disfrutarlo en vez de descifrarlo, absorber esa fuente de sabiduría de la vida y el mismo amor será el mejor plan, pero sobre todas las cosas, comportarse a la altura de quien te dobla en días vividos, malos o buenos ha vivido más que tú, entiende un poco más la encrucijada de los sentimientos, por simple matemática se ha angustiado más que tú, se ha equivocado más veces, ha reculado en más ocasiones, ha reído y ha sufrido tantas más que tú misma. Ha sentido más.

Si lo ha entregado, expresado o guardado eso es otra cosa, pero la cantidad de información que almacena en su disco duro en cuestiones sentimentales siempre te superará.

Por eso amiga mía, aunque no funjo como psicoanalista en mis ocupaciones profesionales, quizá en mi ignorancia me atrevo a decirte que de nada vale hallar el eslabón perdido para ganar esta partida al entendimiento sobre los hombres maduros, con enamorarte de uno es suficiente, eso sí que tiene mucha tela de dónde cortar.

¿Cómo lo asumes?, es complicado sí, pero hasta donde sé, la casilla que dice “edad”, no la viste y pasaste de largo cuando lo conociste. Sin prevenciones seguiste adelante, así que avanza.

Va en ti si tener un pensamiento sano frente a cada cosa que proponga, si existe el amor entre ustedes aun saltándose los parámetros y rigores de esta sociedad en cuanto a la edad “ideal” del hombre permitido a tu lado, considero atrevidamente querida amiga, que tienes una buena tarea por delante, disfrutarlo y aprender.

Pero hacerlo con la mejor intención por lo diferente que llega a tus días, porque cuando se quiere no hay cabida para el daño voluntario, como él cualquiera podría lastimarte pero de eso no se trata, ni de pensar desde el temor sino desde la apertura, tener cuidado sí, pero no con agresión sino con la confianza de entender o descubrir que fue lo que te atrajo de ese “viejito”, ese día entenderás si encontraste a un hombre o a un papá.

Publicado por Shisan

Apasionada por las letras, una conversación retadora, la música entrañable, los lugares inspiradores, una cocina atrevida, la alegría y al amor de Dios

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